
Al respecto de las seguramente históricas elecciones de ayer (las vascas sobre todo y por irradiación de la política nacional las gallegas) cabe decir, de momento, poco más que eso, que van a suponer con mucha probabilidad un cambio de rumbo importante en la política a nivel nacional. Esta idea tan poco original es apenas lo único que se puede anunciar a estas alturas mientras en el País Vasco no se le dé forma a ese cambio. En esta comunidad hay distintas posibilidades que pasan por la resolución de complejas ecuaciones políticas con variables tanto a nivel local como nacional. En todo caso, en mi opinión, cualquier cambio que suponga una pérdida de influencia del nacionalismo imperante es una buena noticia. Y eso está prácticamente garantizado.
Por otra parte, una observación nada baladí pero poco oída hoy tiene que ver con un posible trasvase de votos de la izquierda abertzale al partido Aralar, que condena la violencia. Quién sabe si esto puede convertirse en algo que tendencialmente acabe por institucionalizar (dando por sentado que a partir de ahora el Estado velará por que nunca vuelvan a sentarse diputados abiertamente proterroristas en el Parlamento Vasco) a esa parte de la izquierda vasca.
En cuanto a Galicia el análisis más jugoso tiene que ver con Mariano Rajoy, al que la victoria de anoche le ha insuflado de nuevo un cierto grado de legitimidad interna que le escaseaba desde poco después del Congreso de Valencia.
En cualquier caso lo más importante es lo dicho sobre el País Vasco y en general sobre la derrota democrática que ayer sufrió el nacionalismo periférico en España.
Saludos